ES MOMENTO DE ACTUAR PARA QUE EL CAMPO SALGA ADELANTE: ROCÍO CERVANTES

 

Además de desastres agroclimáticos, nuestros productores agrícolas enfrentan encarecimiento de insumos, competencia desleal con productos importados, y la falta de subsidios efectivos para garantizarles precios de garantía, elementos que configuran una crisis estructural que amenaza su subsistencia.
Por mi contacto directo con el medio rural y sus habitantes y porque en mi carácter de diputada y presidenta de la Comisión de Fomento Agropecuario y Desarrollo Rural tengo la oportunidad de escuchar sus preocupaciones y los temas que más les aquejan, estoy convencida de que es momento de actuar para evitar que se enfrenten a la disyuntiva de continuar sembrando o abandonar la tierra.
Es la hora de establecer mecanismos de protección comercial, fiscal y logística que garanticen precios justos, acceso a mercados y condiciones equitativas para nuestros productores, cuyas manos contribuyen a que nuestro estado sea el segundo productor nacional de maíz blanco, el primero en sorgo y uno de los pilares de la seguridad alimentaria del país.

 

 

Con el mismo propósito, desde mi trinchera he exigido al gobierno federal un trato equitativo para nuestra entidad, que se revise la distribución de los programas federales para garantizar un piso parejo, que ninguna entidad quede fuera de esquemas de apoyo.

 

Y he impulsado Iniciativas de reforma y propuestas de Punto de Acuerdo para que, ante riesgos, pérdidas y daños de las cosechas, se den apoyos fiscales a productoras y productores más desfavorecidos económica y socialmente. Para que la Secretaría del Campo garantice que sean beneficiados con la contratación de un seguro agrícola para contingencias climatológicas, sanitarias y biológicas.

 

Hoy, reitero mi solidaridad con las y los productores guanajuatenses que participan en el Paro Agrícola Nacional que inició el martes 14 de octubre con un Paro Agrícola Nacional para exigir precios justos para maíz y sorgo y condiciones dignas para el campo.

 

Porque su lucha es legítima y porque lo que une a todos es un mismo fin: ser escuchados, ser vistos, y, sobre todo, ser tomados en cuenta.